1.2. Inteligencia Emocional. Cuestionario PEYDE.





     El cuestionario PEYDE (Domingo J. Gallego y María José Gallego Alarcón) se trata de una herramienta de autoaprendizaje que sirve para reflexionar sobre la consciencia del uso de la Inteligencia Emocional que se hace en el aula. Es importante resaltar que no existen respuestas buenas ni malas, simplemente es autoconocimiento para ver qué aspectos podemos mejorar en la práctica del día a día.

   Tras haber realizado y analizado los resultados, mediante la técnica visual thinking y la herramienta Popplet, he creado un mapa mental en el que se refleja mi forma de pensar, sentir y reaccionar en la práctica educativa, así como los aspectos que debo mejorar en ella:



   Al comprobar la puntuación, he descubierto varios factores a tener en cuenta sobre mi forma de actuar en clase. A grandes rasgos, soy bastante consciente sobre las emociones que experimento y la forma de reaccionar, teniendo un buen autocontrol dependiendo de qué situaciones. Igualmente, la empatía me permite reconocer en los demás estas emociones y anticiparme a las posibles reacciones y circunstancias que se produzcan, relacionándolo con la realidad individual de cada alumno o alumna así con lo que ocurre en el aula. Por último, la capacidad de resolución de conflictos es un elemento muy a tener en cuenta, siendo positiva siempre de encontrar una solución para el mismo, a ser posible en conjunto con el alumnado y fomentando un clima agradable.

   Del mismo modo que he encontrado aspectos positivos sobre mi práctica en el aula, también he hallado rasgos que debo mejorar. La mayoría se relacionan con la falta de tiempo para reflexionar o detenerse a observar con detenimiento emociones, las emociones que se desencadenan y el autocontrol sobre las mismas. Creo que en numerosas ocasiones priorizo el aprender la materia de la asignatura de manera objetiva sin prestar demasiada atención al ambiente que le rodea. Además de esto, he reflexionado sobre que tampoco reparo en ser lo suficientemente cercana y sincera con mi alumnado. En última instancia, me he percatado que debería atender más la visión de cómo me ven mis alumnos y alumnas, por lo que recoger más sugerencias sería adecuado para trabajar. 

  Como conclusión global he de añadir que hoy en día pienso que en la docencia nos paramos poco a reflexionar sobre nuestra práctica. Considero que el ámbito educativo un gran número de veces nos encontramos con tiempo muy reducido con todos los aprendizajes de las materias a impartir, eso nos hace perder la realidad de que estamos tratando con personas y cada una tiene unas circunstancias y necesidades que también debemos atender, ayudar e intentar que ganan autoestima suficiente para desenvolverse en la sociedad actual. Creo que este déficit que he encontrado en mí y que es muy posible que haya más compañeros y compañeras identificadas, no es algo con lo que debamos martirizarnos, echarnos en cara o compararnos con los demás, pero si es cierto que deberíamos emplear más tiempo en este aspecto. Pues ello nos permitirá mejorar como docentes, y probablemente, como personas.


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