1.1. Inteligencia Emocional. Reflexión sobre viñeta.


   En la siguiente tira cómica propuesta por un curso de IFIDMA me propongo analizar e invito a realizarlo con la finalidad de conocernos más y dar una visión desde y para el ámbito educativo.


   En nuestro día a día, todos los seres humanos podemos experimentar las emociones que se reflejan en las viñetas presentadas. La opinión que tengan los demás sobre nosotros es relevante, dependiendo de la personalidad y el autoconcepto que tengamos pueden afectarnos en mayor o menor medida. Asimismo, puesto que en la sociedad esta opinión está normalizada y nos encontramos ante un déficit de gestión de emociones y los sentimientos que nos puedan producir, es comprensiblemente difícil que no nos afecte más de lo que queramos.

   Esto mismo es lo que ocurre en la viñeta. Las niñas por una parte, parecen estar hablando animadamente y con alegría. Mientras el protagonista siente que están hablando de él, teniendo una necesidad de saber si les cae bien o no. Me hace reflexionar que esa leve ansiedad que siente al principio, como intriga. Ésta acaba transformándose otros sentimientos como inquietud e incertidumbre, dando paso a la emoción de la tristeza, sintiendo algo de abatimiento en un aire pesimista. El egocentrismo, por su parte, pienso que actúa mostrando sentimientos de fastidio e indignación. Por lo tanto, el personaje experimenta 3 de las emociones que Goleman nos presentó: temor, tristeza e ira. Sin embargo, el niño no es capaz de manejarlas y son ellas las que pueden con él, llevándole a culpar a los demás.

   Este pequeño análisis, puede llevarse a cualquier área de la vida, ya que todas las personas vivimos las emociones. La educación es un ámbito en el que se puede observar perfectamente, los niños y niñas se encuentran en la construcción de su personalidad y como consecuencia, su autoestima, mientras van experimentando emociones por primeras veces en sus vidas. Debido a ello, por lo que he podido ver en mis prácticas y como monitora de tiempo libre, ante situaciones como la presentada pueden tener varias reacciones:
-       Asertiva: intentando entender por qué otros niños o niñas no quieren jugar o disfrutar de su compañía, y mostrándose con disposición a cualquier cambio por parte del resto. Diría que experimentan el rechazo o posible rechazo con las emociones de temor y tristeza, pero más o menos las manejan.
-       Agresiva: no son capaces de expresarse adecuadamente. Pasan del temor a la ira (a  veces pasando por la tristeza), mostrando rabietas o lloros porque quieren jugar a toda costa con X niño o niña, con una falta de comprensión y empatía. Creo que esto se debería a una baja autoestima con un egocentrismo bastante alto.
-       Pasiva: ni expresan el sentimiento mediante palabra, ni intentan mediar. Pasan de la inseguridad que les da el temor, a la tristeza. Creo que se debería a baja autoestima.

   En todos los casos, pienso que como docentes, deberíamos saber reaccionar para que la falta de seguridad que les puede generar la situación de rechazo, o su posibilidad (como en la viñeta). Para ayudarles, en la medida de lo posible a gestionar esas emociones generadas y dar una respuesta que les permita desarrollar una buena autoestima.

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